La mayoría de personas deja que la corriente les lleve, no deciden por ellos mismos, no se hacen cargo de su vida y esto les va pesando a diario, como si de una gota maya se tratatase. Si miras encima de ti, te darás cuenta de que a tu lado tienes un compañero de viaje […]

La mayoría de personas deja que la corriente les lleve, no deciden por ellos mismos, no se hacen cargo de su vida y esto les va pesando a diario, como si de una gota maya se tratatase.
Si miras encima de ti, te darás cuenta de que a tu lado tienes un compañero de viaje que te acompaña constantemente. Este se llama Tu Propia Muerte, al cual le puedes tener miedo o le puedes usar en tu propio beneficio para hacerte cargo de tu vida. Tú eliges.
Mirando la muerte como una propuesta tan eterna y la vida como algo tan increíblemente breve te recomiendo que te hagas la siguiente pregunta: ¿Debo evitar hacer las cosas que realmente quiero hacer? ¿Voy a vivir mi vida como los demás quieren que la viva?
La próxima vez que tengas que elegir acerca de tu propia vida hazte la siguiente pregunta:
¿Cuánto tiempo voy a estar muert@?
Ante esta perspectiva tan eterna, puedes ver tu propia muerte como algo negativo o usarla para ayudarte a vivir mejor y de forma positiva. Si nuestra estancia en la tierra es tan corta, debería ser por lo menos agradable. ¿no crees?
Desde bien pequeño he tenido la creencia de que existían varios tipos de inteligencia más allá del Coeficiente Intelectual, si más no observaba las personas que me rodeaban y que grado de felicidad «creía» que tenían. En este artículo te las voy a resumir en estas dos:
Tradicionalmente hemos medido la inteligencia de la sociedad por su capacidad de resolver problemas complejos, de escribir grandes textos, leer o resolver ecuaciones abstractas, seguido con obtener grandes títulos académicos en universidades de renombre, o con tener un enorme vocabulario o una gran memoria para recordar datos varios y todo ello para acabar liderando oficios de responsabilidad en alguna de las mejores empresas del sector.
Sin embargo, si miramos hacia «arriba» te darás cuenta de que los hospitales psiquiátricos están llenos de pacientes que tienen esas credenciales – como de muchos que no las tienen – y están con depresiones y problemas mentales provocados por sus diferentes circunstancias vitales.
Por otro lado, existe la que defino la «inteligencia», la cual podríamos definir cómo la de aquella persona que vive una vida feliz y efectiva cada día, en cada momento de su día, aprovechando al máximo sus posibilidades. Estos suelen ser unos individuos difíciles de encontrar los cuales tienen la capacidad de escoger lo que les hará felices en sus vidas, o por lo menos, evitar lo que no.
Además, tienen la característica que saben enfrentarse a los problemas que hay en sus vidas (no hablo de resolver problemas) sino hablo de la capacidad de seguir siendo felices se solucione o no el problema.
Por lo general, estas personas irradian energía, vitalidad y fuerza para avanzar en el camino de la vida, afrontando cada día como si fuese el último día.
No quiero decir que no se puedan compartir los “dos tipos de inteligencia”, sino que podríamos diferenciarlos en estos dos grandes grupos.
No cabe la menor duda que TODOS, absolutamente todos los seres humanos tenemos los mismos problemas en nuestras vidas, tenemos las mismas dificultades que se van sucediendo a lo largo de nuestras vidas.
Podemos empezar con algo tan simple como los desacuerdos y los conflictos entre compañeros o familiares, pasando por los problemas de dinero personales, enfermedades, la muerte de seres queridos, los diferentes confinamientos o los accidentes y desastres naturales.
La principal diferencia se encuentra en que ante un mismo hecho algunas personas afrontan la situación desde una posición que les mueve a actuar, mientras que otros se quedan inertes, inmovilizados y bloqueados.
Si todos tenemos problemas y que depende de nosotros cómo queremos actuar, debemos luchar para hacernos cargo de nosotros mismos y tomar el control.
¿Cómo? sigue leyendo
El proceso de hacerse cargo de ti mismo implica un proceso mental totalmente nuevo y requiere de generar confianza en tu capacidad de poder elegir que quieres sentir en cada momento de tu vida.
Estoy convencido de que sí se puede y a mis clientes me remito. ¿ Estás preparad@ para ello?
Para ello necesitarás conocer bien cuales son tus emociones que dominan tu día, podrías pensar que no controlas tus propias emociones como: la ira, el miedo, el odio, el amor, la sorpresa, que son cosas que te pasan en tu día pero suceden fuera de ti pero ¿Es realmente así?
Por ejemplo, cuando te sucede algo negativo, naturalmente puedes sentir pena, y esperas que pronto suceda algo bueno para poder revertir la situación, por tanto estas buscando como cambiar lo que estas sintiendo en ese momento.
Los sentimientos son reacciones que tu eliges tener ante una situación en concreto. Estos vienen creados por una emoción, la cual genera un pensamiento y el círculo acaba en un sentimiento. Por tanto si eres dueño de tus emociones y las consigues controlar , estarás más cerca de escoger como te quieres sentir y te encontrarás en el camino de la “inteligencia” .
Te voy a poner unos ejemplos lógicos para que entiendas a que me refiero con que puedes tener el control de como te quieres sentir.
Premisa 1: Si María es una mujer.
Premisa 2: y todas las mujeres son alemanas.
Conclusión: MARIA ES ALEMANA.
¿Estás de acuerdo? Este ejemplo lógico nos permite ir un poco más allá:
Premisa 1: Si yo puedo controlar mis pensamientos,
Premisa 2: y mis sentimientos provienen de mis pensamientos.
Conclusión: YO PUEDO CONTROLAR MIS SENTIMIENTOS
¿Está claro, no? Tienes la capacidad y el poder de pensar lo que se te ocurra en cada momento. Solo tu puedes controlar que es lo que entra en tu cabeza como un pensamiento.
Si aún no te lo crees, dime: ¿quien los controla? ¿Tu pareja, tu jefa o tu madre?
Nadie más que tú tiene el poder de meterse en tu cabeza y cambiar los pensamientos tal y cómo tú los experimentas, por tanto, eres tú quien los controla, así que aprovéchalo para hacerte cargo de tu vida.
PASO 1: Ponte dos/tres alarmas al día en tu teléfono repartidas durante todo el día.
PASO 2: Cada vez que suene la alarma, PARA y escribe en una libreta lo que estás pensando en ese momento. Sin juicio, empieza escribir hasta que ya no tengas nada más por escribir.
Deberías repetir este proceso durante los siguientes 10 días.
PASO 3: Cada 3-4 días revisa todo lo que has ido escribiendo. ¿Encuentras que sigues algún patrón? ¿Hay alguna similitud en ellos? Si es así, revisa si son en positivo o negativo y trata de agruparlos en diferentes categorías como por ejemplo: trabajo, hijos, familia, ocio….( los que tu creas)
PASO 4: Una vez agrupados lee una categoría y pregúntate ¿ Cómo me hace sentir cuando lo leo? ¿ En que parte del cuerpo lo sientes? ¿Te genera bienestar?
PASO 5: Si te genera bienestar y es bueno para ti, no hagas nada más. Si por lo contrario, no te genera bienestar o no es bueno para ti, escribe en un papel que es lo que te gustaría sentir cuando vuelvas a leer esta categoría.
PASO 6: Una vez escogido como te quieres sentir, tómalo como un mantra o afirmación positiva a repetir a diario. Puedes leer este post sobre afirmaciones positivas en el que aprenderás los pasos más detalladamente.
Estos seis pasos te ayudarán a elegir como te quieres sentir y consecuentemente estarás cada vez más cerca de hacerte cargo de tu vida.
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