La meditación puede llegar a ser muy potente y te puede ayudar en tu día a día.

Hace ya unos años, empecé a aprende ameditar con bastante rechazo, no me gustaba y lo encontraba una pérdida de tiempo. Eso de pasarse 10 minutos al día “sin hacer nada” no iba conmigo.
En mi mente pensaba… Que perdida de tiempo, esto es de sectas raras, esto no va contigo Pol, déjate de tonterías.
A medida que iban pasando las semanas, iba leyendo a diferentes “gurús” de la tecnología, de la física, del deporte, etc. meditaban. Necesitaba aprobación, ahí fue cuando pasé del rechazo a la curiosidad. Así que me puse mucho más en serio, aprende a meditar.
Era una época que tenía mucho estrés en mi cuerpo, no sabía parar. Cuando tenía un día libre en casa no sabía que hacer, me entraba la angustia y ansiedad por no saber que podría hacer ese día. ¿Qué incongruencia, no?
Me puse más en serio con la meditación, pero fue una locura. Siempre tenía un pensamiento u otro al que quedarme enganchado. Sí que es cierto que me relajaba, pero no conseguía “desconectar”. Seguí insistiendo hasta que poco a poco lo introduje en mi rutina matinal, e iba meditando algo mejor. Lo notaba porque perdía la noción del tiempo, del espacio.
Fue difícil empezar, pero cuando le pille el gusanillo, aprendí a meditar de verdad., me di cuenta de lo bien que me iba.
A medida que he ido aprendiendo y me he rodeado de expertos en la materia, me he dado cuenta de lo potente que puede llegar a ser la meditación y cómo te puede ayudar en tu día a día, como por ejemplo:
Pero si te lo tomas en serio y pasas a un siguiente nivel, aprender a meditar te puede ayudar:
Quiero aclarar que no estoy diciendo que debes dejar de ir a tu médico de confianza, sino que es un será un complemento perfecto para tu recuperación.
El proceso de meditar es bastante sencillo, lo que no es sencillo es desapegarte de los pensamientos que tienes en tu mente.
Igual que cuando empezaste a montar en bicicleta, te caiste más de una vez, al meditar – no te vas a caer – pero si que vas a tener pensamientos constantemente, debes aprender a gestionar y controlar tu mente.
Así que no te ofusques, sé persistente y lo conseguirás. A continuación te digo los pasos a seguir para empezar a meditar.
Busca un lugar donde sepas que nadie te puede molestar y en el que puedas estar con comodidad. Encuentra una temperatura agradable de la sala y si puedes, quítate los zapatos.
Intenta que sea un lugar donde no haya mucho ruido, lejos de la televisión o la radio. Si tienes algún espacio en casa al cual puedas dedicar espacio para meditar, sería genial.
Si es necesario, avisa a las demás personas que tienes en casa de que vas a meditar, así evitarás que te molesten.
Para empezar, puedes estirarte con la barriga mirando al cielo, la palma de tus manos al lado del cuerpo mirando hacia arriba y piernas estiradas. Si está parte ya la controlas, puedes sentarte en postura fácil o en una silla.
Si optas por meditar sentado, busca un cojín o bloque para que tu espalda siempre esté recta. Cruza las piernas y la espalda recta, imagina que tienes una cuerda que está estirando de tu coronilla. Busca tu equilibrio desde una postura relajada, hombros relajados tratando eliminar toda tensión en tu cuerpo.
La respiración te va servir como ancla a la que recurrir cuando notes que tu mente se “despista”. Para empezar, cierra los ojos y centra toda tu atención en tu respiración, inhalando y exhalando por la nariz.
No intentes cambiar el ritmo de tu respiración, simplemente observa. Observa cómo de forma natural, el aire entra y sale por tu fosa nasal. Trata de que tu respiración vaya recorriendo todas las partes de tu cuerpo. Empieza por los pies y vas recorriendo todo tu cuerpo hasta llegar a la nuca. ¿Cómo? Tan solo inhala y exhala poniendo atención en cada una de las partes de tu cuerpo de forma progresiva.
SEGURO que te van a venir pensamientos. Que si el trabajo, los niños, la compra, el fútbol, la incomodidad de la postura…. Es totalmente normal. Tu mente no está acostumbrada a parar.
Acepta que te vienen estos pensamientos y cada vez que te llegan, acéptalos y déjalos ir. Vuelve a tu ancla, a tu respiración y sigue ahí, respirando conscientemente.
Para hacer te un símil, imagina que estás mirando como pasan coches por una carretera. Cada coche es un pensamiento, si cada vez que pase un coche ni te inmutas, pasa por delante tuyo y se va, es que estas haciendo bien tu meditación. Si por lo contrario, cada vez que pasa un coche, giras la cabeza, te fijas en la matrícula, el color… .ahí es cuando estas dejando de meditar.
Si eso pasa, no te juzgues y vuelve a tu respiración.
Acepta que vas a tener pensamientos que van a venir a tu cabeza, pero tal como llegan, los aceptas y verás que se van a ir.
No te preguntes si lo estas haciendo bien o lo estas haciendo mal. Disfruta del momento, sin juzgar, tan solo deja que sea, tal y como sea la experiencia.
Dejate llevar con tu respiración.
Empieza con meditaciones cortas, de unos 5-7 minutos. Puedes empezar con esta meditación guiada que hay en mi web.
Si haces meditación por tu cuenta, debes ponerte un temporizador para no estar pendiente del tiempo.
Poco a poco irás viendo que te será más fácil, ahí será el momento de meditar más tiempo, así que de forma forma progresiva vas aumentando el tiempo de meditación.
La clave para la meditación está en establecer un ritual de meditación en tu vida diaria. Así que trata de meditar siempre en el mismo lugar, con duración parecida y siempre en el mismo momento del día.
Nos guste o no, a tu cuerpo le gusta la rutina. Hablo de rutina de levantarse, comer, cenar, irse a dormir….
Te recomiendo que medites por la mañana, igual que te limpias tus dientes y te duchas, con la meditación estas limpiando tu mente para tranquilizarla y prepararla para el día.
No hace falta que te levantes una hora antes. Tan solo con 15 minutos antes, ya te ayudará un montón.
Trata de meditar cada día, sin excusas.
Si ya llevas tiempo meditando te propongo varias recomendaciones que te pueden ayudar bastante:
Al fin y al cabo, el truco para aprender a meditar bien es la regularidad. Igual que para aprender inglés, ¿necesitas hablar con ingleses? con la meditación es lo mismo. Te aseguro que a medida que vayas avanzando, notarás cómo este hábito te beneficia en tu día a día.
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