El día que cambió mi vida para siempre

Lo recuerdo como si fuese ayer…. y como lograr salir del sufrimiento. 18 Julio 2018 Llevaba unos meses con un dolor insoportable en los glúteos e isquiotibiales que me impedía estar sentado con comodidad, no podía hacer deporte con regularidad….  En mi cabeza rondaba si me curaría o no, sí sería capaz de poner solución […]
Imatge destacada

| Confianza y Automestima


Lo recuerdo como si fuese ayer…. y como lograr salir del sufrimiento.

18 Julio 2018

Llevaba unos meses con un dolor insoportable en los glúteos e isquiotibiales que me impedía estar sentado con comodidad, no podía hacer deporte con regularidad…. 

En mi cabeza rondaba si me curaría o no, sí sería capaz de poner solución a dichos problemas o toda la vida seguiría igual.

La llamada de Víctor fue la peor noticia que en ese momento podía escuchar, la recuerdo al dedillo te podría contar todos los detalles de esa mañana.

En ese momento no me imaginaba que hoy estaría aquí sentado escribiendo la história de mi CATARSI que me sirvió para aprovechar la oportunidad de cambiar mi vida y disfrutar de un trabajo que me apasiona y vivir mucho más acorde a mis valores personales.

Si te parece,te voy a contar la história desde el principio.

Lider de equipos a los veinticinco

Al acabar mis estudios de Ingeniería Industrial, un mundo nuevo se abrió delante de mi, empecé en una multinacional como líder de equipos de logística y a las pocas semanas de entrar me propusieron liderar un equipo de 80 personas junto a otro compañero.

En pocos meses hice un Máster de gestión de equipos y de acompañamiento de personas. En plena crisis del 2012 tenía un trabajo que me apasionaba, acompañando a personas y dónde podía aplicar mis conocimientos de ingeniería. Y además, con unas condiciones bastante buenas.

Hablaba mucho con mis amigos ingenieros, les explicaba lo que hacía pero no entendían muy bien que hacía un ingeniero ahí. Por otro lado, ellos me explicaban sus «trabajos de ingeniería» y no sentía envidia alguna.

Al cabo de dos años me ofrecieron el sitio de Director de Operaciones del centro, entre en el Consejo de Logística y 6 meses más tarde estaba liderando un proyecto de construcción de un centro logístico valorado en más de 10 millones de Euros.

El reto era velar por la seguridad de las más de 300 personas del centro, gestionar la implantación de los nuevos procesos dentro del centro y liderar el proyecto de construcción de la nueva planta…

Pasaba gran parte de mi semana viajando por Europa conociendo otros centros para coger ideas, haciendo reuniones con diferentes proveedores para buscar la mejor solución, etc.

Evidentemente no lo hice solo, me rodee de un equipo de más de 30 personas para poder llegar a todo. Algunos dependían directamente de mi, otros los gestionaba en funcional.

Gracias a aquel equipo, conseguimos una muy buena dinámica en todo el centro consiguiendo unos resultados globales muy buenos. El proyecto era de tal impacto que hicimos una inauguración institucional con el Presidente de la Comunidad de Cataluña y varios de sus Consellers y apareció en varios medios de comunicación. Almacén Sant Esteve Sesrovires y Centro Logístico Decathlon.

Fueron 5 años en los que aprendí y disfruté como un niño, no obstante vivía a un ritmo frenético que me impedía parar.

Acto de inauguración del Centro Logístico el cuál lideré.

Mis primeros síntomas de que algo no iba bien

Pasaba mucho tiempo entre avión, trenes y coches, dormía poco y tenía mucha intensidad laboral. Los fines de semana libres los aprovechaba para hacer deporte o para coger un vuelo en busca del mejor viento para poder hacer windsurf.

Ahí mi cuerpo empezaba a dar señales de cansancio y agotamiento, señales que yo no quería escuchar. Empezaba a tener dolor en los glúteos y la pierna, pero la prioridad era mi trabajo y que el proyecto fuese un éxito.

Era incapaz de quedarme una tarde en casa sin hacer nada, si lo hacía me cogía una angustia increíble, no entendía el porque pero lo pasaba fatal. Así que me iba al gimnasio otra vez.

A nivel laboral estaba viviendo un sueño y no quería que nada ni nadie me lo frenase.

Aprovechando para hacer turismo en uno de mis viajes por Portugal

La oportunidad de mi vida

Mis superiores me preguntaban, «Pol, qué quieres hacer para la empresa?»

Tenía la posibilidad de escoger proyectos en Méjico, en Colombia, en Madrid… Ninguno me encajaba. Hasta que apareció El Proyecto que quería en Barcelona, eso implicaba irme a vivir un año a Lille, Francia.

Cogí la responsabilidad de liderar el proyecto de transformación de la logística para la península ibérica…. Proyectazo. Podía aplicar al 100% mis conocimientos de Ingenería junto con el desarrollo de un equipo de más de 30 expertos.

Un sueño para un chico de 31 años, estaba liderando un proyecto de más de 100 millones de Euros.

No obstante fué un año muy difícil, el proyecto estaba en marcha pero no conseguía cuadrar mi estancia en Lille y eso me generaba mucha impaciencia y angustia.

Una vez en Francia, me pasaban las semanas volando. Estaba muy cerca de los HeadQuarters de la compañía, lo que suponía tener contacto con compañeros que conocían cada uno de los recobijos de la empresa, de cualquier lugar del mundo. Un afortunado de poderlo vivir lo tan de cerca.

Aquí puedes ver la magnitud del proyecto que estaba liderando para la península.

El proyecto iba viento en popa, teníamos gran parte de él definido así como un planning a 4 años bastante claro de cuales serían los pasos. Habíamos trabajado sobre el cuadro de inversión y presentado el proyecto a la dirección general, los cuales aprobaron y dieron el okey con determinación. Así que buena noticia, a nivel profesional todo iba según lo previsto.

Sinceramente ese día no encajé la noticia con mucha alegría, sino más bien con cierta apatía por sentir la obligación de no dejar pasar esa oportunidad que estaba viviendo.

El Proyecto de transformación de la logística para la península iberica.

La vuelta a Barcelona

Al llegar a Barcelona fue cuando realmente me di cuenta de que no podía seguir así, mis dolores condicionaban mi vida diaria y eso me generaba mucha ansiedad, frustración, enojo, cansancio…..

El proyecto que lideraba era muy estratégico para la empresa y a la vez lo debía llevar con mucho secretismo, así que la mayoría de mis compañeros no entendían muy bien cual era mi rol allí.

La relación con mi jefe era buena y me daba bastante libertad para organizar mi agenda y poder asistir a las visitas con los diferentes especialistas.

Lo daba todo por encontrar la solución, ejercicios en casa, andar, fisio…pero aún así, seguía estancado. Y mis peores presagios parecía que se hacían realidad, el resto de vida me tocaría lidiar con estos dolores..

Finalmente decidí cambiar de equipo de fisioterapeutas y ahí me di cuenta de que algo empezaba a cambiar. Me propusieron un cambio estricto de dieta, un cambio de hábitos diarios y un tratamiento era totalmente diferente al que había hecho hasta el momento. Empecé a ver la luz al final del túnel.

Semanalmente me pasaba dos o tres días entre Madrid y Lille saltando de reunión en reunión para ir cerrando etapas del proyecto mientras buscaba horas muertas para ir al fisio 2-3 veces por semana.

Aventuras de mis viajes a Paris sin poder llegar a destino por la nieve.

El día que me cayó el mundo encima

Esa semana me había planificado quedarme en Barcelona, necesitaba unos días de tranquilidad.

Ese Miercoles 18 de Julio tenía hora con Patricia, la Psicóloga, a las 11h de la mañana y la sesión fue estupendamente bien pero al ver las 3 llamadas del jefe de mi jefe y su mensaje de » Pol, llámame cuando puedas» me hizo cambiar la cara.

La confianza con él era máxima y me tenía toda la libertad del mundo para hacer y deshacer así que esa llamada me hizo presagiar que algo no iba bien.

La vuelta en moto hasta el trabajo fue una odisea, fueron los 20 minutos más largos de mi vida, hasta que al llegar al trabajo conseguí hablar con él:

«Pol, el proyecto de Barcelona queda aplazado hasta nuevo aviso»

Me quedé en shock total, por un primer momento no me lo quería creer, estaba en fase de No aceptación del suceso, y estuve así unos días.

En pocas semanas me iba a Grecia de viaje con unos amigos, así que pensé, en Setiembre ya me plantearé qué hago con mi futuro.

Me tome ese mes de Agosto como mes de reflexión y en una parte más interior de mi, yacía un « Si el proyecto se ha cancelado, será porque no era para mi»

Aún y el sufrimiento afronté ese batacazo desde la aceptación, sin querer centrarme en buscar los porqués y sí centrándome en todo lo que había aprendido durante toda esa etapa.

La fase de aceptación

Llego Setiembre y fue cuando me hice consciente que debía buscar una nueva oportunidad laboral, pero tenía claro que no quería cambiar de una empresa A a otra empresa B, había algo en mí que decía que el cambio debía ser muy profundo.

Esos últimos años me había alejado más del crecimiento personal para dedicar más tiempo a temas de ingeniería y fue en ese momento cuando me di cuenta que debía enfocar mi futuro profesional hacia el trato con personas, del tú a tú.

El proyecto se canceló en un 80%, y tomé la decisión de seguir hasta acabar la FASE 1 de ese 20% restante para luego cambiar de trabajo. Así que me quedé hasta el momento de la firma, en este enlace puedes ver la noticia.

Estuve en procesos de selección de proyectos y empresas muy interesantes, hasta llegar a ser el «finalista» de varios de ellos y no me acababa decidiendo porque sentía que no estaba preparado anímicamente para afrontar un nuevo proyecto profesional.

En mis tiempos libres buscaba momentos de calma y contacto con la naturaleza, sentía que debía dedicar tiempo a mis amigos y a encontrar relax en mi.

Un duro golpe que me dio la vida

Un viernes por la mañana tenía programada una reunión de seguimiento con el Director del centro y en ese momento me preguntó «Que quería hacer en la empresa»?

Tenía la mirada perdida, no quería seguir allí, era el momento de irme y había decidido que me iría de viaje al SudEste Asiatico, sin fecha de vuelta. No tenía las fechas claras y quería tenerlo todo cerrado antes de comunicar mi baja en la empresa.

Ese fin de semana mi padre insistió que debíamos subir los cuatro a esquiar, como antiguamente. Mi padre, mi madre mi hermano y yo.

El que debía ser el fin de semana de relax con la familia, acabó siendo un fin de semana de infierno. A las 19h de la tarde del Sábado, mi padre al salir de la ducha, cayó al suelo delante de mi……

Infarto de corazón. Pronóstico muy grave.

Prometía ser un fin de semana de relax acabo siendo un fin de semana entre ambulancias, helicópteros, UCI’s y mi padre luchando por la vida.

A la semana siguiente tenía hora con un psiquiatra para receptarme antidepresivo, estaba entrando en una depresión y no quería caer en ella. Finalmente no fuí, era más prioritaria la vida de mi padre. Una amiga se unió mucho a mi y me recomendó que empezase a meditar 10-15 minutos al día, ese momento me ayudaba a coger fuerzas y tirar hacía delante.

Dejé el trabajo en la multinacional y me centre en la recuperación de mi padre. Todo lo que necesitase, allí estaría yo. Era el momento de volver a Girona, yo lo necesitaba, mi familia también.

Mi cuerpo estaba lleno de impotencia, de tristeza, de pena… Fue una etapa en la que reflexioné mucho y ahí me di cuenta de lo rápido que pasa todo. Hoy estás, mañana no estás y la lección más importante que me dio el infarto de mi padre es que debía disfrutar del camino y por lo que no quería un trabajo convencional ayudando a enriquecer una empresa, y lo que lo quería era ayudar a enriquecer a las personas.

Ayudar a la gente a vivir mejor.

Eso implicaba que me debía reinventar y aposté por el crecimiento personal, aquello que disfrute tanto durante los primeros años en la multinacional y me había aportado tan buenos resultados. 

Empecé a leer muchos libros, tenía tiempo libre y quería aprovecharlo para formarme y aprender más. Buscaba como lograr salir del sufrimiento.

La situación de mi padre era estable y a la vez había mucha incertidumbre sobre cuál podría ser su evolución, no era momento de hacer experimentos así que busque una empresa que me permitiese trabajar a media jornada, participando en un proyecto de ampliación de un centro logístico.

Un chollo justo al lado de casa.

En mi interior vivía esa situación como un fracaso, me sentía pequeño y sin fuerzas, bastante perdido por no saber cuál quería que fuese mi futuro. No veía como lograr salir del sufrimiento y eso me generaba mucha ansiedad.

En mi corazón había una llama encendida que me decía que debía luchar por mi libertad. Buscaba opciones para poder reinventarme por todos lados.

El punto de inflexión

Decidí irme a hacer un voltuntariado a Senegal, contacté con una pareja de catalanes que vivían en M’Bour y en menos de un mes estaba allí pasando unos días con ellos.

Fue cuando me di cuenta de lo afortunado que era al haber nacido donde he nacido, me di cuenta de que había otras formas de vivir y me di cuenta de que SI, iba a vivir ayudando a las personas para lograr salir de su sufrimiento.

Había hecho formaciones de nutricionismo, me había apuntado a formaciones de marketing digital pero me veía trabajando en ello en el futuro. Hasta que me decidí y me apunté a un Master de Coaching Co-Activo y ahí me di cuenta que el crecimiento personal me gustaba mucho más de lo que podía imaginar.

Después de tanto sufrimiento lograba salir de él.

Invertí más de 12.000€ en diferentes formaciones de crecimiento personal, marketing, más todo lo aprendido en mis 8 años en la multinacional.

Cuando empecé las primeras sesiones del Master de coaching deje de preguntarme por mi futuro profesional, se hizo evidente que debía seguir por este camino, costase lo que costase.

Fue una liberación, una tranquilidad, una paz que liberó gran parte de la ansiedad que llevaba dentro.

Más adelante te compartiré con más detalles cuales fueron las claves de mi reinvención profesional, como lo hice y que dificultades me encontré.

Lo que si te puedo contar es lo que aprendí en todo este tiempo.

Mis aprendizajes después de tanto sufrimiento

Como lograr salir del sufrimiento

  • Dedicamos muchas horas en el trabajo y tenemos la obligación de sentirnos realizados en él.
  • Aprender a gestionar tus emociones es básico para poder vivir en plenitud.
  • Cuando aceptas y confías en la vida, las oportunidades aparecen delante de ti y nuestro deber es cogerlas.
  • En todo sufrimiento hay un aprendizaje que te acerca un poco más a tu bienestar.
  • Debemos luchar por nuestros sueños ya que nadie más que tú puede luchar por ellos.
  • A diario debemos velar por nuestro cuerpo, cuidar de él es imprescindible para tener una vida en equilibrio.
  • La salud es primordial para poder alcanzar nuestros objetivos personales.

Ahora te toca a tí:

¿ Has vivido situaciones de desconexión total de ti? ¿ Encuentras que no te sientes realizad@ contigo misma?

PD: Con esta história no pretendo que te identifiques con ella ni quiero que te compares, sino que quiero que veas que muchos pasamos por momentos de sufrimiento y dificultad pero aceptando y con determinación puedes salir de ahí para así vivir tu propia vida.

Te leo tus comentarios y me gustaría saber como haces para lograr salir de tu sufrimiento.